viernes, 7 de abril de 2006

De la madurez

Jefa Rosa (Jefa Rex) solía decirle a mis 13 años -"Ojalá se te pase pronto esta etapa"-. Lo entiendo... pero no comparto la opinión.
Hoy, ante una mala noticia, una decepción, etc. acostumbro mirarme a mí mismo como un pedazo de materia viva que pertenece a un espacio y un tiempo. Si hoy el cielo se derrumba en pedazos me elevo sobre mí mismo, respiro profundo, miro las cosas desde arriba y noto que los pedazos yacientes en el suelo pertenecen al cielo comprendido dentro del espacio y tiempo que transcurre, pero no será el mismo cielo que me cobijará un segundo después. Todo pasa, nada queda [Fidel Nadal].
¿De qué me sirve este entendimiento? He aprendido a no darle importancia a los sucesos importantes de mi vida. A que pase lo que pase mañana todo será diferente, suceda lo que suceda, bueno o malo, dicha o pena. No le puedo llorar a las cosas que les lloraría tal vez si pensara que mi vida está perdida en consecuencia de un contratiempo. Nada llega a ser llorable, todo se vuelve intrascendente. No me gusta el aletargamiento. Los días se convierten en tiempo simplemente. El aprendizaje es bueno, pero el sentir es para mi una prioridad inalcanzable.
Pero... no pasa nada. Tal vez aprenda a desaprender lo aprendido para moldearme a como yo lo prefiera. Por lo pronto, vuelvo a caminar solo.

1 comentario:

otra marie dijo...

... me gustan tus reflexiones, que bueno que existe gente como tu que no le de miedo enfrentarse a si mismo... no todos platican para si...

...animo... las oportunidades no acaban....


::: saludos :::